Raquette © S.Deschêne

Charlevoix

Conduzca sus sentidos a la completa apreciación de la naturaleza pura de este lugar, o bien si su llamado es de un lado más cultural, pase la tarde visitando las galerías de arte de Baie-Saint-Paul. Planifique un delicioso recorrido degustando los productos locales para terminar el día en estancias hermosas y acogedoras. Durante los meses más fríos, tome una aventura a la deriva sobre un kayak de mar entre los témpanos de hielo, visite las impresionantes pistas de esquí o incluso rente una moto de nieve para explorar la costa y las maravillas del campo. Imagine poder vivir una deliciosa realidad en Charlevoix.

Ubicación y acceso

Charlevoix tiene acceso desde la costa sur del río a través del Rivière-du-Loup–Saint-Siméon y su acceso por la costa norte es a través de Tadoussac–Baie-Sainte-Catherine. La Malbaie está 145 km de la Ciudad de Québec .

© Fairmont Le Manoir Richelieu
Ski de fond © R.Chiasson
Vue sur le fleuve à Saint-Irénée © Tourisme Charlevoix, R. Chiasson
Train de Charlevoix ©Train de Charlevoix, C. Perron
Musicien performant au Domaine Forget © Domaine Forget, G. Lesieur

Cada invierno, la nieve cae plenamente del cielo de Charlevoix.

¡En la pistas nevadas, con polvo de nieve hasta las rodillas, los amantes del esquí se visten a gusto y gozan al máximo!

El encanto nórdico se vive en las cimas más altas o en las rocas, desde la vuelta en trineo hasta el kayak extremo entre los hielos del río.

El posicionamiento geográfico de la región de Charlevoix le favorece anualmente nevadas de un promedio de 5 metros de nieve.

¿Quiere relajarse o volver a cargar pilas?

Charlevoix ofrece un sin fin de posibilidades para desconectarse, divertirse o festejar. Entre festivales de música excéntrica, compras inspiradoras, teatro de verano, espectáculos de moda y conciertos bajo las estrellas, las oportunidades sobran durante todo el año.

El placer es parte del ADN de Charlevoix. Sabiendo que el Cirque du Soleil nació en Baie-Saint-Paul, no sorprende que la creatividad se sienta en el aire.

Recorrer Charlevoix de esquina a esquina despierta el hambre. Y porque el hambre justifica las acciones, paramos para degustar una deliciosa botana o gran festín en algún bistro encantador o en un gran restaurante.

En todos lados, los chefs preparan y sirven los productos regionales con creatividad y audacia. Desde una hamburguesa de cordero con menta y cebolla confitada, hasta la costilla de cerdo orgánico Damien, acompañada con espinaca, champiñones portobello y crema hecha con queso Secret de Maurice, deleite de los gourmets apasionados.

Avientese al corazón del paisaje. Respire el perfume de los grandes espacios. Sienta escalofrío en la piel y emoción en las pupilas. Vibre al ritmo de esta energía cósmica nacida de la caída de un meteorito hace 350 millones de años.

Eso es Charlevoix: la alegría de brincar en la inmensidad con el corazón ligero y mucha paz en el alma.

Charlevoix está repleto de senderos para caminar entre escenarios espectaculares, todos más impresionantes que el anterior. Usted se enamorará de las montañas, de los matices del otoño y del panorama increíble ofrecido por el río Saint-Laurent.